Diez
DIEZ AÑOS Para Cheo, América, Atahualpa y Amanda Andrómeda cumple diez años y nosotros también. Diez años, suena mucho, suena poco, diez años nomás. Primero fue el silencio, el alejamiento, su mirada atenta casi sin pestañear. Su caminar constante, su reconocer en el mundo los detalles mínimos, sus noches en vela observando las sombras, oyendo los murmullos ajenos, el caminar en la oscuridad, descalza sintiendo la noche en sus pies. Luego las mañanas llenas de sueños sin dormir, la expectativa a su alrededor, las preguntas con respuestas distintas, las opiniones encontradas, luego la noche otra vez. Al igual que Andrómeda dejamos de dormir, comenzamos a danzar con ella tratando de reconocer en la oscuridad las mismas cosas, las mismas sombras, oír los mismos murmullos, nuestras manos formaban figuras en el aire como ella nos enseñaba, caminamos descalzos para sentir la noche en nuestros pies, nos sentamos en la oscuridad acompañándol...