Abuelos Silva
Abuelos Llegué a pensar que siempre habían estado presentes de alguna forma, pero el tiempo y los recuerdos se me confunden. Recuerdo una mañana cualquiera, calurosa, resplandeciente, como suelen ser los días en Mérida, llegaron con sus maletas de visita, algo corto, para conocer mejor como éramos, para presentarse debidamente. Pasearon por la ciudad. Hicieron compras. Nos acompañaban. Cada día estaban ahí, el café y el desayuno listo muy temprano. En particular, Yo no almorzaba en casa desde que me había mudado por vez primera a los 23, habían tantas opciones en nuestra calle donde trabajábamos que el almuerzo era una fiesta compartida con los compañeros de proyectos. Recuerdo a la abuela decirnos, ¨ desde ahora en adelante haré almuerzo para que suban y coman bien y hasta les da tiempo de reposar ¨, dicho y hecho, esa invitación nos cambió la vida. Así transcurrieron los días, en una visita larga, entretenida. Ir a la montaña todos los fines de semana y pernotar. Los...