Carta a mi Yo del pasado


Queridísima Minerva, sé que muchas de las cosas que te voy a contar te parecerán imposibles, pero soy tu yo del futuro y te juro que todo es verdad.

No te vas a morir de amor a los 23 años, sentirás que se acabó el mundo, pero no, todo es pasajero. Te enamorarás de nuevo muchas veces, hasta curtir el corazón. Personas que ahora te son esenciales para vivir dejarán de estar, pero lo vivido junto con ellas te acompañará de por vida.

Los miedos que te azotan irán perdiendo su poder y, de repente, un día cualquiera sabrás que la imaginación es poderosa y que muchas de las cosas que nos aterran nunca sucederán. Tendrás varios años llenos de tormentas, pero créeme, sobrevivirás y serás cada vez más fuerte. Necesitas esas tormentas para apreciar la calma. Un día agradecerás, aunque ahora no entiendas.

Las personas que ahora te son necesarias irán cambiando, al igual que tú, con el tiempo, hasta convertirse en recuerdos. Tendrás amores y amarás a cada quien por lo que son en tu vida. Algunas personas te acompañarán luego en el recorrido de tu historia y estarán allí siempre para ti, y tú estarás para ellos; se convertirán en familia. Tendrás otros amores que, en su momento, hasta llorarás por las ausencias y, después, con el pasar del tiempo, olvidarás sus nombres.

Tendrás una vida muy agitada, divertida y llena de sorpresas. Vas a lograr casi todo lo que te propongas. Aprenderás de los tropiezos, que serán bastantes. Escribirás como siempre lo has querido, pero los temas serán distintos a los que imaginabas. Ayudarás a otros con tu experiencia, serás generosa con tus dones y serás agradecida con la vida.

Tendrás 4 hijos maravillosos, dos que la vida te pondrá en tu camino para crecer juntos y dos que llegarán cuando estés más madura y abierta a los cambios. Todos serán generosos, sensibles, empáticos, guerreros, amorosos,  muy diferentes entre sí, mágicos a su manera.

A los 59 serás abuela y esa sensación será maravillosa y aprenderás que el amor tiene tantos matices.

Seguirás siendo maniática con el orden y la organización; sin embargo, a los 59 años ya habrás aprendido que necesitas ser ordenada no solo por fuera, sino por dentro. Aprenderás a poner las cosas y a las personas en su lugar y vivirás más tranquila. 

Varios seres queridos se irán; habrá dolor y aprendizaje. Los caminos de la vida serán muy diferentes a como te imaginabas, aprenderás a los trancazos a soltar, a rendirte, a entregarte, a ponerte límites. Aprenderás a quererte y serás tu mejor amiga.

Amarás otro país, otra ciudad; conocerás a otras personas y, poco a poco, harás tu nido con las ramas más bonitas que encuentres. Muchos te dirán que eres fuerte, que eres valiente, que puedes con todo; a los 59 sabrás que más o menos es así, pero vas un paso a la vez. Recién ahora es que vas a entender cómo es la cosa.

Minerva, tendrás altos y bajos; habrá momentos en que sentirás que ya no más, sin embargo, las tormentas suelen calmarse y, poco a poco, sabrás que sí puedes, pero no todo a la vez. Viajarás a lugares bonitos, conocerás gente amable y comprenderás que somos una extensión de nuestra capacidad de sentir, de conocer y de dejar ir.

A los 59 años, por fin tengo un poco más claras mis prioridades, mis límites, mis metas. Las personas alrededor se convierten en piezas importantes de ese rompecabezas que parecía no tener solución. Me atreveré a decir NO, me atreveré a dejar ir; soltaré con mayor frecuencia y haré de la libertad mi bandera. Sonreiré más, aprenderé a meditar, caminaré siempre; aprenderé a no perderme y también dejaré que me guíen. Suavizaré mi rostro y seguiré riendo a carcajadas y sin pena cuando la ocasión lo amerite.

A los 59 seguiré amando al mar, llenarme de arena, caminar descalza, comer helado, leer, escribir, perseguir atardeceres, escuchar, mirar hacia arriba y descubrir el mundo desde esa perspectiva. 

Mi querida Minerva, tendrás una vida bonita, con muchas experiencias, aventuras y retos. 

Te abrazo y me abrazo, te quiero y me quiero !

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