Peluquería
Peluquería
Recuerdo claramente la sensación de ir a la peluquería con
Andrómeda, antes del diagnóstico y después. Antes era inquietante no saber por
qué le molestaba tanto todo el procedimiento cuando a su hermana no le
fastidiaba tanto ni a los otros niños.
Andrómeda lloraba todo el tiempo, y había que sujetarla encima y la peluquera cortaba
rápido. Regresábamos a casa, agotados
del proceso. Recuerdo que así fue por lo
menos los primeros 5 años. Un día
cualquiera ella mismo se sentó solita en el caballito y la peluquera cortó
rapìdamente antes de que se bajara.
No siempre resultaba, a veces íbamos y regresábamos sin
poder cortarle el pelo, porque sencillamente no quería. Ibamos aprendiendo que
¨lo que resulta una vez no siempre resultará¨.
Como padres y docentes nos quedamos prendados de los buenos
resultados y cuando estos fallan nos angustiados pensamos que todos los chicos reaccionaran
igual a los mismos procedimientos, el error es el mismo, no siempre estamos
igual y por ello nuestras reacciones al mismo estímulo son distintas cada vez.
Andrómeda tiene un cabello particular, esponjoso, abundante,
libre y además crece muy pero muy rápido. Por su sensibilidad táctil, no le
gusta que la peinen, ni que le sujeten el cabello con nada, no será de las
chicas con ganchos, ni cintillos, ni colitas, yo la entiendo perfectamente ya
que debo tener algo parecido ya que mi cabello siempre anda sin ataduras. Así
que hay que visitar a la peluquería con cierta frecuencia y hoy fuimos.
Hay que anticipar. Le digo una y otra vez lo que vamos a
hacer y ella se prepara. Estacionamos lejos a propósito, estoy en un momento en
que me desafío y la desafío a ella, tenemos que subir un escalón o más juntas
muy pronto, eso nos hará crecer a ambas, nos dará independencia y seguridad.
Caminamos las 7 cuadras bajando hasta la peluquería y ella misma entra y se
sienta y la peluquera, que ya la conoce, inicia su trabajo y el conteo, hoy
estuvimos listas antes de llegar a
100!!!!.
Salimos de la peluquería y recorremos el camino de regreso,
ella sabe muy bien por dónde va, me lleva de la mano y se dirige al estacionamiento
sin problema.
Hoy todo salió bien.
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