Catorce
Catorce.
14
2004. Supe que
estaba embarazada.
2004. Amanda cumpliendo un año.
2004. América y Atahualpa recién mudados
con nosotros.
Serian 4 hijos, diferentes
edades, tamaños, sentido del humor, diferentes emociones, caracteres,
personalidades únicas.
2005. Andromeda. Llegaste en
mayo, esperada por todos, un parto sencillo, rápido y ya estabas con nosotros.
Amanda no dejaba de mirarte, de tocarte, de querer estar cerca.
Llegaste con una tranquilidad y
paz únicas, una sonrisa amplia y feliz. Pasaban los meses y Tú te transformabas
y Amanda contigo, pronto compartieron espacios, la misma habitación, los mismos
juguetes, la misma bañera, el mismo cochecito para salir a pasear por las
tardes.
(Siempre he
escrito, tengo etapas más productivas que otras. Al nacer mis hijas dejé de
escribir, lo retomé hace poco cuando sentí la necesidad de proyectarme
nuevamente a través de la escritura, paradójicamente inicié de nuevo
escribiendo sobre y para mis hijas, Amanda y Andrómeda, como dejando un legado,
una herencia hecha de historias, sus historias a través de mí.
Entonces empiezo uniendo retazos, como cuando se hacen esas colchas hermosas de distintas telas y colores, en un inicio las diferentes telas no parecieran coincidir ni tener uniformidad, pero cuando la colcha está lista se ven espectaculares, una fiesta de color y texturas.
Entonces empiezo uniendo retazos, como cuando se hacen esas colchas hermosas de distintas telas y colores, en un inicio las diferentes telas no parecieran coincidir ni tener uniformidad, pero cuando la colcha está lista se ven espectaculares, una fiesta de color y texturas.
Me pasa algo
semejante con las fotografías, reviso y encuentro que tenemos decenas de fotografías
de todas sus edades, trato de recordar algo más del momento que allí se
proyecta, más allá de la imagen, me traen historias, instantes, éramos y somos
tan distintos. Puedo ver la historia de
nosotras en esas imágenes. Los recuerdos van llegando.)
Recuerdos
Aprendiendo a caminar por las
calles de nuestra ciudad, estas caminatas que tanto nos enseñaron acerca de la
paciencia, la tolerancia, los ruidos, los olores, las sensaciones de la calle.
Estas mismas calles tan transitadas por mí
y que cuando iniciamos las caminatas contigo se transformaron, cambiaron
de tono, de ritmo, de color. Las
caminatas las iniciamos hace 5 años atrás como un aprendizaje para transitar
por las calles con los menores riesgos, para que aprendieras a tener prudencia,
para que la paciencia se instalara poco a poco, en ti y en nosotros, para que
aprendieras otras rutas, otros lugares. Hoy en día que útil han resultado esas
caminatas. Hoy con Catorce años caminas distancias largas, usas el transporte
urbano con confianza y tranquilidad, esperas con paciencia en una ciudad tan
distinta cada vez.
Voy revisando las fotografías en
tu escuela primaria, que tenacidad tenías ya de pequeña. Permanecías todo el
horario escolar con tu grupo de compañeros, llevabas uniforme, te adaptaste a
tu rutina muy rápido, las fotografías te pintan feliz, cada vez más grande.
Las fotografías en la playa,
nadando lo más lejos de la orilla que el mar nos permitiera, lejos del ruido,
más cerca de la felicidad. Aprendí contigo a respirar la soledad, a buscarla y
disfrutarla, a apartarme del ruido, a escuchar el mar, a tocar el sol, a caminar
por la arena percibiendo su textura y temperatura, aprendí de ti a no cansarme
de caminar por la orilla de la playa hasta mirar hacia atrás y ver convertidos a
todos en puntitos de colores. Aprendimos juntas a alejarnos y regresar.
Las fotografías paseando a
Nevado, que perro tan fiel y tú lo llevabas de la correa sin mucha atención,
sin embargo no lo soltabas y él permanecía allí, caminando a tu lado. Nevado
dejándose bañar con la manguera, Nevado acostado en la entrada de la casa y
uds. encima reposando, Nevado con nosotras en la camioneta asomado entre
uds. Qué cantidad de imágenes guarda la
fotografía.
Las noches eran muy distintas, Tu
y Amanda jugando o viendo películas, hoy ya están grandes, intereses distintos,
actividades distintas, ya no son unas niñas y el cambio es notable en todo
sentido.
Las fotografías se dispersan por
todos lados, antes se usaban los álbum para colocarlas y repasarlas con las
manos, pasar una hoja tras otra, ahora son archivos, carpetas en un computador,
de igual manera se guardan las imágenes del pasado, hasta las más recientes
forman parte del ayer, gateando, caminando, corriendo, durmiendo, comiendo,
riendo, llorando, sin dientes (que fotos tan peculiares que los padres tomamos
y luego nuestros hijos tratan de esconderlas en el fondo de algún baúl),
fotografías de muchos colores, de movimientos, la percepción de quien la toma,
lo que se quiere capturar en ese momento y sólo ese, se seguirán sumando
imágenes así como se seguirán sumando los años. Las fotografías me ayudan a armar
una narrativa de uds. De nosotros.
Catorce.
Andrómeda. Hemos vivido contigo
tus Catorce años. Siempre has estado con nosotros, aun cuando permanecías en
silencio, aun cuando corrías en las madrugadas con la casa a oscuras. Aun
cuando permanecías tiempos indefinidos viendo los detalles de las paredes, de
las puertas, del suelo que pisabas, siempre estuvimos allí. Cuando dejaste de
hablar, continuabas con nosotros y tomabas nuestra mano para que te acompañáramos,
siempre has estado rodeada de nosotros y principalmente de Amanda que te
incluía y te incluye en todos sus juegos.
Catorce años no se cuentan
rápido. Cuando los hijos son muy pequeños nos parece que el tiempo se hace el
lento, que en nuestras casas, nuestras vidas, el tiempo reposa con un ritmo distinto,
pareciera que el tiempo aprovechara para adormecer en nuestras casas, pero
luego amanece y tus hijos entran a la pubertad y de allí a la adolescencia y
quieras o no abandonan la infancia, y empiezan a adquirir su propia
personalidad sumada a todo lo que les has enseñado, toman lo que necesitan y
van modelando su carácter y gustos, siguen siendo parte de nosotros y a la vez
ya no.
Cuando se tiene un hijo con
Autismo y la pubertad llega, sentimos impulsos de protegerlos aún más, sin
embargo necesitamos seguir creciendo con ellos, exponiéndonos para aprender a
andar. Los cambios de humor, los sentimientos contrarios una y otra vez, las
ganas de sólo dormir, las ganas de no hacer nada, las ganas incluso de alejarse
de nosotros.
La vida me otorgó la experiencia
de vivir este período en tus hermanos mayores, hasta ahora me doy cuenta cuanto
me enseñaron América y Atahualpa, cuántos cambios de humor, cuántos “déjame
solo (a)”, cuántos “te necesito” a tiempo y con el corazón, ahora estoy a
prueba nuevamente por partida doble, Amanda y Andrómeda sólo se llevan 17 meses
de diferencia y han ido juntas casi de la mano en cada etapa que hasta ahora
les ha tocado vivir.
La vida nos llevará de prisa a la
adultez de ambas, la infancia quedó atrás y así debemos vernos y sentirnos, con
cada una trabajaremos de forma diferente, cada una tendrá la autonomía que le
corresponda tener, serán tan libres como la vida y el tiempo me permita enseñarles.
Sé que soy diferente en muchos aspectos a otras madres, asumo con responsabilidad
mis diferencias y las de mis hijas, sin embargo no dejo de trabajar cada día
con y por ellas, asimismo he asumido el valor y el compromiso de trabajar con
otras familias y sus hijos, cada familia hará de sus vidas la distinción que
quieran tener, cada quien aprenderá a su ritmo y tomará de las opciones que
encuentren las que mejor se asemejen a su entorno.
Vivimos en un mundo de
distinciones, cuando salimos a cualquier sitio eres quien mas llama la
atención, no siempre recibimos miradas amigables, no siempre conseguimos
inspirar empatía, sin embargo seguimos andando, hemos creado un entorno de amor
y amistad entre nosotros que te permite sentirte bien, que te permite cruzar
espacios, eres una persona sencilla, feliz, sincera y amorosa, me atrevo a ver
hacia adelante y sentir que estarás bien.
Catorce
Años de aprendizaje.
Estos años han sido un
aprendizaje continuo, tomar conciencia de ello es lo que nos ha permitido ir conociendonos
mejor. Entramos en una nueva etapa, a medida que creces, tu comportamiento, las
conductas se van modificando. Confieso que cuando eras muy pequeña y recibimos
tu diagnostico, pensaba que era muy complicado todo, entenderte, cuidarte,
enseñarte; hoy en dia esa sensacion aun se presenta en ciertos momentos, hemos
logrado mucho juntos y nos falta mucho más.
14.
Entramos en una nueva etapa, te
sigues transformando delante de nuestros ojos, debemos emparejarnos, darte
herramientas nuevas para que sigas madurando, por nuestro lado debemos seguir
aprendiendo, buscar nuevos caminos que nos permitan caminar con libertad.
Feliz cumpleaños Andrómeda!!! Y
feliz cumpleaños para todos los que formamos ese gran rompe cabezas de piezas
en tu vida.!!!!!
Mayo 2019
M.G.
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