Morral Rojo




Un morral rojo, mediano, de excursión, resistente, usado una y otra vez, un morral con recuerdos, un morral que despertó sonrisas al ser desempolvado.
Un morral rojo y nada más, sólo llevará lo que no signifique una carga, sólo llevará lo necesario, sin embargo se llena rápido, se llena de ropa sencilla, ropa de trabajo, ligera, ropa que me describe de tantas formas. En el closet se quedan aquellas prendas que no pueden seguirme en este momento, se quedan colgadas mirándome, se quedan suspendidas  como la memoria de otros tiempos. Es curioso como guardamos a través del tiempo objetos, muchos sin usar. Los miro, los toco, los vuelvo a poner en su lugar. No forman parte de este viaje.

Un morral rojo.
Dejo estantes con libros, bastantes, libros que hablan de mí, papeles, Fotografías, carpetas con contenidos que había olvidado, todo en perfecto desorden. Nada de esto se irá, seguirán apilados, esperando el tiempo. Me devuelvo y tomo 2 libros, sólo dos, los coloco de lado en el morral, llegaran algo mallugados pero conmigo.

Voy repasando los muebles, la memoria esta juguetona hoy y me trae recuerdos que están adheridos a la primera mesa que me compré hace ya casi 25.años y en la cual estoy apoyada mientras escribo, una mesa robusta, de madera oscura, con dos sillas y dos bancos, recuerdo perfectamente cuando la compré en una tienda hermosa que ya no existe, me encantaba visitar esa tienda, me enviciaba su olor.

Un morral rojo, tendrá la misión de llevar todo lo que necesito en este momento, mis otros morrales se quedarán colgadas en el perchero, a la entrada (o en la salida) de la casa, junto con abrigos, bufandas, impermeables, no estarán solos, una parte de mí se queda colgada en ese perchero.

Un morral rojo, cruzará otras tierras, caminaré con él, me acompañará lleno de nostalgia, de interrogantes, de retos. Irá adherido a mi espalda, será parte de mi cuerpo, lo protegeré y el a mí, seremos Uno.
Sigo recorriendo todo, con la vista, el tacto, el olfato, mis sentidos están abiertos, hace días no dejan escapar detalles, ando embriagada de sensaciones.

En el morral irán las sonrisas de mis hijas, sus olores, sus miradas, sus interrogantes. En el aire dejo suspendidas las conversaciones con amigos, quedaron tazas de café pendientes, voy dejando abrazos eternos para mis hermanas, amor para mi madre y las madres de amigos que no están aquí y que a través de la distancia el hilo de extrañarse a diario los mantiene unidos, agradecimiento eterno para Cheo.
Agradezco infinitamente el abrazo que me espera al cruzar la frontera, la amistad, el compañerismo, el consejo, el acompañamiento.

10.30pm inicio el viaje, todo resumido en 15 kilos de equipaje dentro de un morral rojo, todo está en silencio y en penumbras, Yo ando algo temerosa, algo ansiosa, me abrazo a mí misma, en este momento necesito toda mi fortaleza y energía, todo saldrá bien me repito una y otra vez, para relajarme, para enfocarme en el camino por venir.
 4 de junio 2019

M.G.

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