Tiempo de Podar


Amanda!!
Hemos estado intentando conversar y no se ha podido, las dos hemos estado muy ocupadas y nuestros horarios no se sintonizaron, sin embargo me siento con ganas de escribirte largo y resumido (se podrá?)

Hoy pasé por detrás de la Iglesia ( esa del cuento anterior) y estaban podando los arbustos, los mismos que han servido durante los últimos meses de refugio para guardar las pertenencias de las personas sin techo. Camino y veo que la poda de árboles se da en otras partes de la ciudad, debe responder al cambio climático, ha llovido y ha hecho viento...hasta ha temblado. 
Recuerdas que en Mérida ocurría por estas fechas algo parecido? No la poda controlada, sino las lluvias y vientos que provocaban accidentes en la ciudad, árboles que se desplomaban de raíz en medio de las avenidas y que fueron noticia en su momento.

Hay imágenes, olores y palabras que me acompañan por días, se quedan pegadas y las veo constantemente, se asocian a lo que vivo y he vivido de manera extraordinaria, hay palabras que son flexibles.

En esta nueva ciudad desde donde te escribo, los árboles sufren un recorte en sus ramas por el bien de la ciudad, la poda se dice los hará más fuertes y vigorosos, aquí viene la historia del seguimiento de la palabra y de mis días y de los tuyos.

Dentro de poco cumplirás un año fuera de Mérida, ese viaje que sería por dos semanas y que luego cambió por completo cuando llegaron acá. Recuerdo lo frustrada, triste y brava que estabas con nosotros por no dejarte regresar a despedirte, las razones políticas, de seguridad, de frontera, de migración, económicas, ninguna te hacía sentir mejor, estabas muy disgustada con nosotros y nos lo dijiste, pasaste días inquieta triste y luego llegó la calma y decidiste hacerte parte de esta ciudad.  Sólo 6 meses estuviste aquí, llegaste a ser parte de un grupo que te demostraba día a día su cariño y te abrigaba en ese abrazo único que puede dar la Amistad. 

Hoy estás en un nuevo hogar, con muchas expectativas por delante, con un cielo abierto de par en par para que lo vivas, lo observes y te observes. Hace un año no podría haberte dicho donde estarías hoy. 
Sufriste una especie de poda al cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia, cortamos algunas ramas y te dijimos que serías más fuerte a partir de ese momento, estabas triste y no escuchaste y Hoy eres resultado de ese cambio.

Admiro tu valentía, tu entereza y tu gran corazón. Creo que hemos hecho un buen trabajo y que la distancia no se interpone en seguir acompañándote. 

Todos hemos cambiado, no nos parecemos a quienes éramos en el 2018, nuestras esperanzas, planes, conversaciones, todo nuestro Todo ha cambiado, nos podaron algunas ramas y nos han crecido otras, somos distintos.

te agradezco enormemente la confianza, esa que se presenta al final del diálogo, esa que nos iluminó nuestros días juntas en esta ciudad, esa que nos une a carcajadas ahora en vídeo llamadas, todo esto debe ser una forma más de decirte lo mucho que te extraño.

Besos

M.G.



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