Victor Manuel




Querida Amanda:

Creo mi amor por el mar nació a mis 6 años.

El nos llevó a conocer el mar, cuatro niñas vestidas igual, pantalones blue jean bota ancha y guayaberas, años después supe que también era la primera vez para mis padres.
No nos metimos al agua, solo paseamos por la arena, lo escuchamos, tocamos sus aguas frías con nuestras manos y pies, esa fue mi primera vez.

Las siguientes veces que fuimos al mar con el, nos esperaba vestido, nosotras cuatro íbamos en shorts y franelas, mi mamá tampoco entraba al agua, ninguno sabía nadar y nos bañábamos sentadas en la orilla. No recuerdo más personas en la playa, no recuerdo a nadie más. Hay poca memoria de esa época, se que fuimos muy pocas veces al mar juntos, luego en mi vida siempre regreso al mar.

Hubo épocas de ausencias largas, uno no preguntaba, no se nos permitía opinar, así que éramos nosotras y mi madre, una mujer y sus hijas, 5 mujeres distintas.

En medio de mi adolescencia mi papá regresó unos años donde su presencia era autoridad, estabilidad, seguridad. Sin embargo teníamos más diferencias que semejanzas, quizás mis hermanas tengan otros recuerdos, pero yo era la ultima de las cuatro y no lo recordaba de pequeña y me costaba interactuar con el después.

Me gustaba cuando hacia presencia porque mi mamá parecía alegrarse, discutían con frecuencia pero eso era parte de su relación, nosotras pasábamos a un segundo plano y cuando tienes 17 eso es necesario, quieres que te vean poco, que las miradas de tu madre se posen en otros lados, quieres que no te lean continuamente. Mi papá siempre insistió en que estudiáramos, a él le gustaba estudiar, leer, estar enterado del mundo y sus giros, con frecuencia nos recordaba que nuestra herencia era el conocimiento y que él haría lo posible para ayudarnos en el camino, quisiera hoy decirle que lo logró.

Era hombre trabajador, muy responsable y disciplinado y puntual. No lo recuerdo de vacaciones. Mi primer trabajo a los 16 años fue a su lado, aprendí mucho allí, me gustaba verlo en su trabajo. 

No logro que la memoria me de detalles de mis primeros años, como si mi vida se hubiese iniciado en Coro a mis 6 años, recuerdo la casa, el patio que tanto me gustaba, los gatos que vivieron con nosotros, la escuela a dos calles de la casa, no tenía amigos eso lo recuerdo perfectamente.

Con el pasar de los años tu abuelo Victor reapareció o reaparecimos nosotras ?, conoció a sus nietos, nos reconoció de nuevo e hizo lazos con cada una de nosotras, recuerdo sus llamadas cada cumpleaños, cada navidad, día de la Madre. Las echaré de menos.

La ultima vez que lo vi tenía el mismo andar lento como midiendo cada paso, empezaba a encorvarse y tenia el cabello blanco, sonreía como siempre, me gustó verlo, conversar y compartir un poco. Fuimos a un matrimonio juntos, allí pudiste verlo y estar con él, recuerdas? aquella boda en Caja Seca ?, esa fue la última vez que lo ví, cómo saberlo? 

Hace poco tenía teléfono y aprendió a usar WhatsApp, entonces nos enviaba sus saludos a diario, cada madrugada al despertar ya papá había saludado, todas contestabamos y allí se iniciaba el día.

Un día no saludó, y luego fueron varios más, papá ya no podía usar el teléfono. Cuando tomé conciencia de que podría morir así sin más, sin envejecer lo suficiente, sin despedirse, me paralicé, me pregunté una y otra vez y ahora? se irá así? solo que esta vez no regresaría, tantas preguntas por hacer, siempre he querido sentarme y ser franca con él, que me cuente, que me de detalles de esos años en que no estuvo y yo poder contarle de mi. Los días quedaron suspendidos, en noticias que iban y venían y él sin darnos los buenos días.

El abuelo te dejó varios aprendizajes mi querida Amanda, 

se optimista siempre, aun en la adversidad
se puntual, es muy desagradable hacer esperar 
trabaja siempre, cada día de tu vida 
protege a todo aquel que necesita de ti
se paciente,
alimenta el buen humor, tu abuelo tenía un humor muy sabroso, el juego de palabras, la picardía, el piropo a tiempo, 
vive tranquila, lo que sea que vaya a pasar ... pasará
Camina lento, la prisa agota
respeta el ritmo ajeno
asimila los cambios, la tierra no dejará de girar por ti
ama a tu gente, 
tomar café no tiene horario,

el estaba muy orgulloso de ti, de tus retos,
el amaba a Andrómeda,

él ya no está


MG
Bucaramanga, 23 de diciembre de 2021











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