Beatriz Josefina
Queridísima Amanda!!!!!
Me gusta contarte nuestras historias porque es una manera de reconocernos en el otro, es una forma de saber de dónde venimos y que nos preceden.
Cuando Yo nací, mi hermana mayor Beatriz Josefina, se adueñó de mí, le dijo a Rafaela ya Nelly que yo era su muñeca y que pronto mamá traería las de ellas, cosa que no sucedió porque fui la última de la camada.
Beatriz se convirtió desde entonces en mi protectora, con apenas 5 años era toda una hermana mayor, me enseñó a caminar, me vestía, me peinaba, estaba pendiente de mí. Beatriz era la ejecutora de todos los juegos y en aquellos que el peligro era inminente no me dejaba actuar, por eso las tías Rafaela y Nelly se llevaban todos los golpes, rasguños y luego, todos los regaños.
Beatriz me enseñó a leer ya escribir, tenía la paciencia de una buena maestra, me enseñó a atacarme los zapatos y debió enseñarme muchas cosas más que no están en mi memoria.
Nosotras crecimos juntas, como un bloque de esos que se arman con piezas distintas pero que necesita todas las piezas para tener forma y uso, éramos inseparables, peléabamos muchisimo y de eso se trata al tener hermanos, aprendimos a bailar juntas en noches interminables encerradas en el cuarto, leimos los mismos libros, oimos la misma música, nos reímos de los mismos chistes, nos protegíamos entre nosotras. Beatriz era el eje de nuestros juegos y aventuras en la casa, nos metíamos en muchos problemas pero de eso se trata la infancia y nosotras cuatro teníamos mucha energía y tiempo disponible para no dejarnos agarrar por el aburrimiento.
Al ir creciendo nos fuimos distinguiendo, gustos diferentes carreras, distintas.
Sabes? Cuando me tocó elegir qué carrera estudiar, elegí Medicina por que Beatriz estudiaba medicina y yo admiraba verla con su bata y con su esmero al estudiar. Fue ella quien me alentó a estudiar y ella misma fue quien me ayudó a desistir, ya que yo era muy buena en la teoría pero pésima en la practica, no quería estar rodeado de personas en estado de enfermedad. Siempre agradecí ese empujón y ese apoyo a dejar la carrera al 5to. semestre e iniciar otra, fue así como estudié Literatura.
Beatriz era la ejecutora de todos nuestros juegos infantiles, sabía elegir juegos para cuatro donde todos teníamos papeles importantes. Jugar a las películas era de los preferidos, podíamos ser James Bond y entonces nos llamaban Agente 001, Agente 002, Agente 003 y Agente 004, los villamos eran los gatos y así se resolvía la película.
En Coro, vivimos en una casa muy grande con patio y allí transcurrian nuestras tardes y noches de juegos, allí se desarrolló el Miss Venezuela, que se tenía que jugar 4 veces para dar chance que ganaramos todas, allí jugabamos a la rayuela, al escondite , nos turnabamos para mecernos en la hamaca a ver quien lo hacia mas fuerte sin salir volando por los aires. Aprendimos a jugar dominó y practicamos entre nosotras, apostabamos y nos retabamos. Por las tardes mamá se acostaba a dormir siesta, y entonces nosotras teníamos ese tiempo para jugar sin hacer ruido, todo lo que pasaba en esas tardes se quedaba allí entre nosotras, cualquier caida, golpe, todo quedaba silenciado de forma de poder seguir jugando la tarde siguiente.
Al ir creciendo fuimos dejando de jugar, nuestra unión se hizo distinta, hubo un momento que cada una inició su vida por separado, pero hoy en día nos hemos vuelto a reencontrar, a unir como cuando éramos pequeñas, en gran parte ha sido Beatriz quien ha logrado unirnos de nuevo.
Los hermanos somos como partes separadas de un mismo ser, cuando nosotras nos juntamos somos comiquisimas, hablamos un mismo idioma y los chistes, las bromas, las anécdotas todas se encadenan con cada una de nosotras y solo quienes nos conocen podrían entendernos.
Me gusta contarte sobre nosotras, para que tengas una idea de cómo éramos y cómo somos, de cómo eres y que te hace distinta, especial, esa conjunción de genes (razón tenía Mendel) que todos revueltos de una familia y otra terminan haciendo parte de Ti.
Sueño con reunirme de nuevo con mis hermanas, en algún lugar del mundo, reir toda la tarde con los recuerdos y las historias interminables, abrazarnos y permanecer así, sin apuros, llorar de la emoción, de la risa, burlarnos de nostras mismas, sueño .
Sembramos en tí, el amor por tus hermanos, es un amor distinto a cualquier otro y tu has sabido disfrutar de ellos, es importante querida Amanda aprender a querer, a manifestar lo que llevas por dentro, a decirlo a tiempo, a no dejar los sentimientos para después.
Hoy en día nosotras nos saludamos a diario, expresamos el cariño a través de la distancia, lloramos juntas ante los eventos que nos entristecen y reimos ante la alegría de la vida. Fuimos aprendiendo a amarnos de maneras distintas a medida que pasaron los años, nos fuimos transformando y el amor tambien.
Beatriz sigue siendo ese lazo de unión entre nosostras, como un mástil, es la encargada de guiar las velas y darles sostén.
Besos mi querida Amanda, y recuerda los hermanos son un regalo que la vida nos da y que se parecen tanto a uno que a veces nos sorprendemos al vernos y distinguirnos en ellos.
M.G.
Bucaramanga, 26 Junio 2022

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