Calendario

 



Amanda sabías que los nombres de los días que conforman los meses fueron heredades del calendario juliano,

llamado así porque fue elaborado por el emperador Julio César con asesoría por supuesto de los astrónomos de

la época, luego fue siendo sustituido por el calendario gregoriano, dicho esto te cuento que hace poco conversaba

con amigos de la necesidad de dividir el tiempo en sistemas lógicos, la necesidad humana de representar el tiempo

Gracias a nuestros tatatatatarabuelos romanos hoy en día podemos nombrar los días y los meses, sin embargo

el 2023 para mi fue como un conjunto de días enredados, meses que se alargaban sólo para nosotros mientras

el mundo giraba para los demás, olvidé en algunos momentos en qué días vivíamos y hasta los nombres de los

meses dejaron de ser pertinentes.



Bucaramanga

La ciudad bonita que nos cobija desde hace 4 años.

Cuando pensaba que tenía una rutina laboral esta desaparece sin mayor explicación y me permite vivir

nuevamente lo interesante que es reinventarse una y otra vez, sacudirse lo cotidiano y lo que no nos favorece

y pegar el salto a nuevos compromisos. 

Nos convertimos en  investigadores de temas médicos. Fuimos como los gatos tomando siestas a las 10am o a

las 5pm. Aprendimos a convivir con el  insomnio. Escogimos películas para desviar la atención de ciertos

síntomas. Nos dimos abrazos a todas horas y sonreímos cada vez más. Tuvimos  conversaciones serias.

Hicimos listas. Conocimos un poco más de las leyes. Nos sumergimos buscando en el agua las respuestas.

Escribimos. Borramos. Corregimos. Nos miramos al espejo muchas veces buscando que nuestra imagen nos

dijera por dónde seguir. Descubrimos con muchas risas que podíamos cambiar el color en nuestros cuerpos y

seguíamos siendo nosotros. Descubrimos que lo que puede ser molesto para unos se convierte en un aliado

para otros. Le dimos uso a mis calores diurnos y nocturnos. Me descubrí en un traje de cuidadora que no sabía

que tenía. Aprendimos a lidiar con las certezas y vivir con las incógnitas. Hicimos informes diarios para los

amigos y familia. Nos dejamos acompañar. Nos dejamos sostener. Nos entregamos a la humildad de nuestros

cuerpos cansados, adoloridos. Reconocimos los rostros de los verdaderos amigos, alumnos, familia.

Nos permitimos un día de spa como regalo de personas hermosas que nos acompañan en el día a día.

Disfruté las conversaciones nocturnas entre piscina y piscina. Nos entregamos a la lectura.

Hubo días muy largos que me hicieron dudar de los cálculos de Julio César. 


UK

Tu y yo viajamos al pasado juntas. Caminamos de la mano bajo la lluvia. Recordamos lo sabroso que es acostarse

en la hierba con el sol de la mañana. Contigo descubrí el frío del verano. Las playas de aguas congeladas donde

te sumergias como un vikinko mientras yo te observaba maravillada y con sweter desde la orilla.

Comimos a media noche embojotadas en las cobijas. Contigo descubrí el vicio por las gomitas.

Viajamos en tren, en metro, en bus. Caminamos, caminamos y caminamos. Cocinaste para mí. Tomamos cócteles.

Hablamos de los amores, de los celos, de la vida que nos rodea. Intercambiamos ideas y vestidos.

Fuiste mi traductor simultáneo en las conversaciones con Jou, a pesar que en las ocasiones en que no estabas yo le

hablaba en español  y el me respondía en inglés y ambos pretendíamos que podíamos conversar así.

Nos tomamos fotos y videos, jugamos, jugamos mucho y reímos. Hablamos con las ardillas del camino a la casa.

Vimos al erizo nocturno. Descubrimos con placer que somos distintas. 


Reí sabroso con Gaby. Hablamos de cosas serías y otras no tanto. Conocí la mejor actitud para cualquier situación

que se presente, personificada en Luis. Disfruté las tardes de jacuzzi con el vino espumante. Comí sabroso.

Engordé de tanto cariño recibido. Volví a jugar en el suelo con los sobrinos.

Descubrí que mi sentido de orientación tampoco funciona en Europa  y me perdí varias veces con la alegría de

saber regresar por instinto. Reconocí la soberanía de una perrita y me sometí a sus deseos. 


Mérida

No sabía cuando regresaría y regresé. Seis días sin pensarlo demasiado. Una maleta cargada de cariño con olor a

café, con sabor de dulce de guayaba y arequipe. Dar y recibir cariño las 30 horas días, porque allí no le hicimos

caso a Julio y sus cálculos y los días nos regalaron más horas,  dormir poco para aprovechar el reencuentro.

Mucho sol y lluvia. Nevadas. Neblina. Todas las comidas juntos. Sentir que los sobrinos son hijos de todas,

que nosotras somos las mismas de siempre, los mismos chistes, las historias de pequeñas.

El jugar hasta medianoche y reír hasta que nos duela la barriga. Bailar juntos. Intercambiar la ropa.

Maquillarnos de alegría. Escuchar con atención y aprender de los más jóvenes. Hablar, hablar y hablar.

Tener distintas maneras de decir “ Te quiero”,  “ Te amo”. Descubrir que nos movemos igual, las mismas muecas,

vernos en los rostros de los sobrinos, caminar de la mano siempre, planear el próximo encuentro.


Bucaramanga

La ciudad y su gente (familia/amigos) constantemente expresan su cordialidad, gentileza, cariño.

Son mi hogar en este momento y es un placer inmenso regresar. 

Cierro el año con cierta incertidumbre por el porvenir, aún así con proyectos nuevos, con bastante trabajo

y muchos deseos de hacer las cosas bien. Agradecida por todos los acontecimientos, incluso aquellos que nos

dejaron exhaustos. 


Aprendí a:  planear menos, a dejarme llevar un poco más, a soltar pesos innecesarios, a volar en dirección

distinta, a mirarme en el espejo y sonreír, a no juzgarme, a no juzgar, abandoné la ruleta rusa donde tomaba

decisiones erradas. Aprendí a salirme del rebaño, a contemplar las ciudades, a escuchar atenta, a no interrumpir,

a acompañar siempre, a leer las miradas. 


Fue un año alborotado, con sorpresas, con sobresaltos, sin embargo un año muy bonito.

Gracias 2023.

Bucaramanga, 06 Enero 2024.











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